Dragon Ball GT: lo que mola y lo que no

Dragon Ball para flipados

Y llegamos ya a la tercera y última parte de nuestro análisis personal de Dragon Ball que empezó aquí y continuó aquí. Toca hoy el segmento que menos nos gusta, el que menos he revisionado y el que más me decepcionó con mucha diferencia. Ay, cómo se nota que Toriyama estaba fuera de esto… En fin, juzgad vosotros mismos si sois de la misma opinión:

¿Qué nos mola?

La búsqueda de las bolas del dragón vuelve a ser una odisea, y esta vez, para más inri, es de proporciones universales. Dragon Ball vuelve, esta vez sin una base publicada en papel, pero recuperando (en principio) su espíritu aventurero, con un componente de space-opera que sirva como aliciente. Cierto es que siempre ha habido un trasfondo de ciencia-ficcion en toda la obra (las cápsulas Hoy Poi son el mejor ejemplo que se ofrece), aunque nunca tan integrado con la fantasía como en este caso, lleno de dragones y viajes espaciales. Vale, la trama se desdibuja y pierde interés, por ello no terminó de cuajar el asunto, a pesar de tener aciertos en su guión como el hecho de que las bolas del dragón acaben corrompiéndose debido al abuso que se ha hecho de las mismas, lo cual convierte en acierto el fallo de su predecesora, y esto es un movimiento inteligente innegable. Lamentablemente, la lista de pros es bastante más escueta que la de contras, mandando GT a los rincones oscuros de las videotecas de los coleccionistas.

 ¿Qué nos chirría?

Si tuviese que condensar todo lo malo que hay en GT, todos los elementos que fallaron y lanzaron a esta serie al fracaso y al rechazo de los fans, todas las malas decisiones a partir de que dejasen de lado a Toriyama para emprender la marcha por sí solos, no me cabe duda, la síntesis de todos los males se halla en Bio-Broly. Bio-Broly hace su (pésimo) debut en una OVA de Dragon Ball Z que no tiene continuidad alguna con la serie, y desde luego que no es lo que hizo que fuese a pique el proyecto, puesto que aún faltaban dos largos años para que empezase Dragon Ball GT, pero sí fue el gran preámbulo de todo lo que nos depararía esta última serie. Todos los errores que se cometieron a posteriori los pusieron de golpe en esta aberración animada sin pies ni cabeza, de la que no aprendieron nada. Se trata de un producto hecho por y para flipados, sin más ánimo que fliparse cogiendo a un personaje de otras OVAs que también se lo flipó para darle una última flipada.

¿Qué nos divide?

El mostacho de Vegeta y A-18 vestida de maruja. El primero representa la madurez pasada la cuarentena para unos, y la prueba de que el bigote fino te hace parecer un pedófilo para otros. La segunda, aquejada por la misma madurez, abandona definitivamente su aspecto de muchacha lozana y rebelde en aras de su maternidad y envejecimiento a causa de volverse humana. Quizá lo que buscaban era darle cierto aspecto de MILF, si es así, no lo consiguieron. Los hay que argumentan que es un cambio lógico por su edad, fíjate en el aspecto “a lo James Gordon” que luce Krillin; yo me uno a quienes dicen que han visto señoras vestidas igual en el mercadillo municipal.

3 Comentarios

  1. Fernando 18 Mayo, 2015 en 1:55 pm - Responder

    de esta parte, si que no puedo opinar, no vi nada (creo que en ese entonces estaba enganchado a otras series como Love Hina (WEEEE!!!) y Louie el Guerrero de las Runas (Divertidisima, un no perdersela)

    • En Pelotas 18 Mayo, 2015 en 3:06 pm - Responder

      Carcayú siempre llama a esta serie “Dragon Ball OGT”, no digo más xD

  2. Fernando 18 Mayo, 2015 en 5:34 pm - Responder

    Capto la sutil indirecta 😉

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