Dragon Ball: lo que mola y lo que no

Goku, Bulma y Krillin la liaban parda

Desde bien pequeñita me consideraron un bicho raro, entre muchas otras razones, porque me encantaba la obra magna de Akira Toriyama: Dragon Ball. Claro que entonces no tenía ni puta idea de quién era Toriyama, y para mí realmente se llamaba Bola de Drac, pero se quedó ahí para siempre. Me caló tan hondo que, todavía a día de hoy, la sigo disfrutando, y con el uso de razón que muy pocas veces pongo en práctica, en un esfuerzo conjunto con mi chico, hemos decidido analizar las tres partes en las que se divide el que para muchos es el mejor manga de la historia. Aquí la primera parte:

¿Qué nos mola?

Aquí empezó todo, con un niño atolondrado que tiene cola de mono y no sabe que las chicas no tienen pilila, una niña rica y mimada que emprende una aventura mística, y un buen puñado de personajes secundarios hilarantes que les acompañarán. La síntesis de Dragon Ball es ese mismo sentimiento de aventura y el humor del que va acompañada, gracias al cual pudimos ser testigos de situaciones disparatadas, humor absurdo del bueno, combates frenéticos en el que un par de críos como Goku y Krillin vencían a rivales varios metros más grandes que ellos y, sí, para qué vamos a negarlo, un puntito verde, cortesía de Mutenroshi (o Duende Tortuga, para los amigos), gracias a quien pudimos verle las tetas a Bulma.

 ¿Qué nos chirría?

Si hay algo que estropea por completo la experiencia de leer o ver Dragon Ball, la opinión popular suele ser unánime en que esto son los títulos de algunos episodios, que constituían un spoiler de por sí. Se recuerda este punto con bastante humor, pero a día de hoy, en una sociedad tan sensible al spoiler, sería impensable ver un episodio titulado “La muerte de Krillin” y que nadie pusiese el grito en el cielo. No sé, quizá sea un aspecto de la cultura japonesa al que los occidentales nunca nos acostumbraremos, ya que he visto situaciones similares en otros mangas y animes, pero me habría gustado sorprenderme al ver morir a Krillin en lugar de esperar a que simplemente ocurriese.

¿Qué nos divide?

No todo es blanco o negro, y a unos les gustan cosas que a otros no, esto es obvio. Uno de los aspectos de esta primera etapa, la etapa original, de Dragon Ball que mayor gama de grises ofrece es cómo la trama va tornándose cada vez un pelín más oscura conforme avanza. Personajes como Tao Pai Pai o toda la saga del Rey Piccolo destilan bastante más malicia que todos los aprietos que les hacen pasar villanos de carácter más paródico como Pilaf. Hay quienes ven este punto como una pérdida de la inocencia de la serie, que se aleja abruptamente de su concepto original; mientras que otros opinan que se trata del siguiente paso lógico a seguir, pues la madurez implica enfrentarse a problemas cada vez más serios e imponentes en la vida.

2017-05-17T13:12:41+00:00 Mayo 11th, 2015|Etiquetas: , , , , , |4 Comentarios

4 Comentarios

  1. Monique LaMer 11 Mayo, 2015 en 11:33 pm - Responder

    A mí Bola de Drac me pilló un poco mayor porque ya sabéis que pese a mi aspecto juvenil os saco unos añitos, 😛 pero sí la veía y he de reconocer que me encantaba Vegeta; no tengo nada en contra de los demás personajes pero esa mala leche congénita de Vegeta me parecía muy divertida; desconozco cómo acabó el personaje pues no he visto la serie completa. Ah, y también me gustaba Piccolo! 😀

    • En Pelotas 12 Mayo, 2015 en 8:49 am - Responder

      Vegeta como antagonista mola mucho, luego ya se diluye cuando intenta hacerse bueno… Aunque hay que reconocer que, de todos los personajes varones, es el único que ejerce sus funciones de padre, Goku deja a sus dos críos tirados por irse a entrenar o morir (pudiendo volver del Más Allá puntualmente, lo hace solo para los torneos de artes marciales), así que minipunto para Vegeta jajajajaja
      Carcayú me obliga a escribir que Piccolo es EL PUTO AMO VERDE. No el padre, sino el hijo, el que entrenó a Son Gohan. Esta medio enamorado del bicho con antenitas ese xD

  2. Fernando 12 Mayo, 2015 en 1:13 am - Responder

    Yo la pillé algo madurin ya, pero con espiritu receptivo, y disfruté su primera parte como un crío de un palmo de altura. Me encantaba esa mezcla entre cine de mamporros hongkonita con mitologia china (si no me equivoco, tanto SonGoku como Yamcha como Oolong son los protas de Viaje al Este, un relato popular chino). Las “aventis” de la primera epoca eran muy entretenidas y variadas y los Torneos de las Artes Marciales eran un descojone con personajes como el licantropo que no podia convertirse en humano o Jackie Chun (de que me suena eso?). Hacia la mitad de esa temporada, si que pierde algo de la inocencia del inicio, pero seguía siendo MUY divertida; y a partir de Dragon Ball Z….prefiero no hablar, porque se me convirtió en un tostón de mucho cuidado

    • En Pelotas 12 Mayo, 2015 en 8:52 am - Responder

      Cuando eran pequeñajos la serie era la mar de gamberra, Goku prácticamente era un Chicho Terremoto con superpoderes y la iba liando por todas partes xD Aún recuerdo cuando Krillin vence la peste de Bacterian al recordar que no tiene nariz, son puntazos de humor absurder como los que has mencionado los que hacían que la serie molase mil. Y sí, sin Dragon Ball, nadie conocería al Rey Mono, que es de donde viene Goku, así que encima funciona como elemento culturizante, aspectos que nos hemos dejado en el artículo, ¡ole!

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