Pelos everywhere

Encontrarte pelos de tu pareja es un hecho ineludible, más te vale que te vayas acostumbrando a la idea desde el minuto cero de tu relación. Y no me vengas con caras de asco, que tú también los dejas, a no ser que seas algún tipo de engendro inmaculado y barbilampiño. El caso es que se trata de algo muy normal.

 Hasta que deja de serlo.

Porque, sinceramente, a veces me quedo loca con los lugares insospechados en los que llegan a parecer pelos, tanto suyos como míos.

 Los suyos, cortos y negros, como los de un perrete, acaban conquistando zonas de mi casa por las que juraría que nunca ha pasado, dejando atrás el misterioso vuelo del pelo errante que acabó Dios sabe dónde… Y otras veces está muy claro cómo han ido a parar ahí, ya que delimitan su silueta como si fuese la escena del crimen capilar.

 Es gracioso, sin embargo, cuando se encuentra un pelete a mitad de un cunnilingus, y éste resulta ser suyo. Es algo que solo pasa con los chicos que llevan barba, perilla o bigote. O con las mujeres portuguesas.

 Los míos, largos y rubios, en cambio, parece que gustan más de jugar al escondite. En cierta ocasión mi chico se estaba vistiendo, sacó unos calcetines limpios y al ponérselos notó algo raro. Creyendo que sería un hilito cogió las tijeras, se los quitó y al darles la vuelta ahí estaba: una hebra dorada que había sobrevivido enganchada dentro del calcetín a la lavadora y el tendedero…

 La anatomía también parece ser campo de juego agradable para mis pelos, pues más de una vez he estado acariciándole y he acabado tirando de un larguísimo cabello rubio (como si fuese una prestidigitadora cutre) enredado entre los suyos.

 La vida en pareja puede ser tan divertida como desconcertante.

2017-05-17T13:12:43+00:00 Febrero 28th, 2015|Etiquetas: , , |2 Comentarios

2 Comentarios

  1. En Pelotas – Terror para dos 1 Marzo, 2015 en 11:23 am - Responder

    […] cosas que, a solas, no molan tanto. Como las patatas fritas sin sal. Pero, con la compañía adecuada, pueden ser la combinación perfecta. Como los macarrones con queso. Algo así es lo que nos pasa […]

  2. […] algo común en todas las parejas, especialmente en las jóvenes que no se han independizado. O en las maduras que, por la situación […]

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